El monseñor Thomas N. Gervasio, vicario general diocesano, enciende las antorchas en honor de Nuestra Señora de Guadalupe antes de bendecirlas y enviarlas para su recorrido por la Diócesis de Trenton.
El monseñor Thomas N. Gervasio, vicario general diocesano, enciende las antorchas en honor de Nuestra Señora de Guadalupe antes de bendecirlas y enviarlas para su recorrido por la Diócesis de Trenton.
María Luna ha tenido una devoción especial a Nuestra Señora de Guadalupe desde que era niña y aprendía sobre la Santa Madre al crecer en México. Es una razón porque la feligresa de la Parroquia Santa Ana, Browns Mills, ha celebrado el recorrido diocesano de las Antorchas Guadalupanas con su parroquia hace tres años. Esta vez, sin embargo, ella y su esposo están sirviendo como capitanes de dos antorchas.

“Para mí, es algo muy hermoso. Nunca pensaba encontrar algo como esto en los Estados”, dijo Luna. “Alegra mi corazón”.

Galería de fotos: Envío de las Antorchas Guadalupanas

Luna y su esposo, Andrés, fueron entre cientos de fieles para participar en la Misa el 26 de octubre en la Co-Catedral San Roberto Belarmino, Freehold, cuando las 16 Antorchas Guadalupanas fueron bendecidas y encendidas.

En su cuarto año, el recorrido anual diocesano de las antorchas honra a la Santa Madre bajo su titulo de Nuestra Señora de Guadalupe. Ahora las antorchas harán un recorrido por los cuatro condados de la Diócesis de Trenton, haciendo paradas en muchas parroquias y escuelas. Estarán unidas de nuevo el 7 de diciembre para la peregrinación Guadalupana diocesana por las calles de Trenton y la Misa en la Catedral Santa María de la Asunción.

En su homilía, el monseñor Thomas N. Gervasio, vicario general diocesano y párroco de la Parroquia Nuestra Señora de Dolores-San Antonio, Hamilton, predicó sobre el Evangelio según San Lucas cuando el evangelista relata cuando Jesús contó la parábola del fariseo y el publicano. El fariseo ora a Dios pero su oración resulta ser por el mismo mientras el publicano pide el perdón y la misericordia de Dios porque se reconoce sus pecados con humildad. El monseñor dirigió a los fieles a fijarse en el publicano y más todavía en María, la Madre de Dios, como “modelo de la oración auténtica”, no como el fariseo.

“María nos orienta a su Hijo, quien vendrá como el único ‘juez justo’”, dijo. “Por toda nuestra vida, ella nos instruye; ‘hagan lo que él les diga’. Esta noche, vamos a encender antorchas que harán un recorrido por los condados de la Diócesis. Ruego que las antorchas sirvan como un recuerdo constante de la invitación de María a abrir las dimensiones de nuestra oración y dirigirnos a Dios de una manera unida, conservante y humilde”.

Al preparar las antorchas para el recorrido que durará un mes, los capitanes presentaron las Antorchas Guadalupanas al monseñor Gervasio para una bendición. “Dios de poder, quien ilumina el mundo y disipa la oscuridad de la ignorancia y el pecado, mientras honramos a la Madre Virgen de tu Hijo, Nuestra Señora de Guadalupe, envía la luz de estas antorchas mientras recorren nuestra Diócesis para que iluminen nuestras mentes y corazones y reflejan siempre el esplendor de Cristo, el Señor por siempre. Amén”.

Después de la Misa que fue concelebrada por el monseñor Sam Sirianni y el padre Arian Wharff, párroco y vicario parroquial de la Co-Catedral, además del padre Jorge Arias, vicario parroquial de la Parroquia Santa Rosa de Lima, Freehold, se llevó a cabo una celebración en el centro parroquial donde los fieles de todas partes de la Diócesis realizaron cantos y danzas tradicionales y gozaron de comida mexicana.

“Es mi primera vez aquí. Estoy tan animada  por todo y por ser capitán”, compartió Guadalupe Marín, capitán de una antorcha y feligresa de la Parroquia San José, Toms River. “Tendremos la antorcha durante dos semanas. Cada día, uno de nuestros ministerios tiene algo especial planeado”.

Ella dijo que las parroquias que reciben la antorcha tienen una oportunidad única de unir a su familia parroquial. “La antorcha une a la comunidad, todas partes, de las partes hispanas y anglosajonas. Todos pueden participar. Es una oportunidad muy unificadora”.

Peter Donchak, Caballero de Colón y feligrés de la Parroquia San Antonio de Padua, Hightstown, estaba muy contento de nuevo participar en la Misa y la celebración con las antorchas.

“Estoy a cargo de los concilios de los Caballeros en el condado de Mercer”, explicó. “Poder celebrar a Nuestra Señora de Guadalupe es tan gratificante. Ella significa tanto a tantos y a mí personalmente. Si puedo celebrarla de alguna manera, pues estoy más que honrado”.

Joshua Cruz, 15, de la Parroquia Santa Rosa de Lima, Freehold, acompañó al ministerio musical de la Co-Catedral durante la Misa. “La celebración une a diferentes comunidades y diferentes culturas; la música y las danzas son para honrar a Nuestra Señora de Guadalupe. Es algo muy especial”.

Un participante de las danzas, Felix Hernández de la Parroquia Madre de la Misericordia, Asbury Park, compartió que se sentía muy contento poder participar en la Misa y la celebración de las Antorchas Guadalupanas por primera vez. “Estoy ofreciendo mis talentos y se me hace sentir especial”.

Y para María Luna, ella espera poder caminar en la peregrinación diocesana en diciembre de nuevo en Trenton. Después de estar confinada a una silla de ruedas hace muchos años, ella cree que fuera a través de la intercesión de Nuestra Señora de Guadalupe que puede caminar ahora. Sus pasos durante la peregrinación, dijo María, honrarán a Nuestra Señora.