Para la familia Muñoz, ell llamado de Dios ha sido central.
Foto del libro autobiográfico, Yo Vengo del Sur, del diácono Mario Muñoz.
Para la familia Muñoz, ell llamado de Dios ha sido central. Foto del libro autobiográfico, Yo Vengo del Sur, del diácono Mario Muñoz.
El tema de las vocaciones es bastante amplio. Eso dice don Mario Muñoz, diacono permanente jubilado que fue ordenado al diaconado hace 40 años en la Diócesis de Paterson. Don Mario y su esposa, doña Maritza, ahora viven en Hainesport y pertenecen a la Parroquia Nuestra Señora Reina de la Paz.

“La vocación tiene muchas traducciones”, empieza don Mario. “Una… llamada. ‘Ven, que te voy a mostrar esto’. La llamada que Jesus hace a sus apóstoles, “Ven y sígueme”.

El diácono explica que el tema de la vocación no es nada nuevo y que el Antiguo Testamento está lleno del tema de la vocación. “Abraham es el primero a quien Dios dice... ‘Ven, deja tu tierra y tu parentela y viene a la tierra que yo te mostrare’”.

Para Doña Maritza, ese llamado es un mandato de Dios hacer algo.  “¿Vocación? Bueno, vocación tenemos todos. Yo siempre he pensado que vine a este mundo con un mandato. Que yo vine a este mundo para hacer algo por alguien. Que yo vine a este mundo, digamos, para sembrar. Sembrar para mí es ser misionero”.

Y no es fácil responder al llamado sigue la doña, “Porque dice Dios que a quien más que le ha dado, más se le va a exigir. Sembrar y cosechar necesita de trabajo”.

“[San] Pablo a los Romanos decía muy clarito: ningún día, sin haber hecho algo”, añade Don Mario. “Estamos llamados a hacer ALGO” y ese ‘algo’, explica el diácono, lleva al cristiano a glorificar y alabar a Dios y, a través de la acción cristiana, conseguir la vida eterna.

Los recursos para aprender cómo discernir se puede encontrar dentro de la Iglesia dice la pareja. En la vida sacramental la persona se alimenta bien. “¿Por qué”? pregunta Don Mario antes de responder a la misma pregunta. “Porque está en contacto con lo divino. Cuando uno está en contacto con lo divino, lo divino pasa a nosotros y de nosotros trasciende hacia Dios. Por eso la llamada para mí es algo muy grande dentro de nuestra madre, la Iglesia”.

Y el llamado debe llevar más importancia en los hogares de los fieles. “El primer ejemplo de la vocación se ve en el hogar. Pero si a los padres ven hacer cosas no rectas, no va a salir vocaciones. Dando tú un buen ejemplo, te van a ver. ¿Por qué Papi va a Misa”?

Demostrar que discernir y responder al llamado que Dios sea algo para cada fiel significa estar al tanto de lo que Dios pide de cada uno. Para leer más sobre la vida y el llamado que Dios tuvo para  los Muñoz, visita PecesdeTrenton.com para un artículo sobre su libro autobiográfico, Yo Vengo del Sur.